Pensando en el aprendizaje en relación con la tecnología podemos decir que:
“Las ideas son los ladrillos de la construcción de conceptos
y teorías y, como ellos, nos permiten comprender los datos que surgen de las
observaciones de los alumnos.”[1]
El aprendizaje se da
en una situación social de comunicación y un lugar de interacción entre
profesores y alumnos o entre pares. Vigosky afirma que: “para que estas
interacciones sociales sean efectivas para el aprendizaje se plantea la
hipótesis de que existe una zona de desarrollo potencial (ZDP) definida por el
conjunto de actividades que una persona es capaz de hacer con la ayuda de
otra”.
Para enseñar ciencias a los adolescentes de la actualidad,
lo ideal sería utilizar la enseñanza de una ciencia en acción, llamada C.T.S. Esta, no solo tiene como objetivo motivar a
todos los estudiantes y promover la alfabetización científica, sino también,
que la ciencia escolar se conecte con
los problemas cotidianos y sirva para
que los estudiantes puedan ser más autónomos en la toma de decisiones y capaces
de participar democráticamente en la resolución de los problemas de la
sociedad.
Una de las estrategias que el docente debería tener en
cuenta al enseñar ciencia, es que esta implica
establecer puentes entre el conocimiento científico y el conocimiento que
puedan construir los alumnos (transposición didáctica), como así también las
analogías, para poder explicar modelos científicos abstractos y facilitar su
aprendizaje.
[1]
Wynne,H. (1998).Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias.
(sexta edición). Madrid: El Ministerio; Ediciones Morata.

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